• Elemental Alchemy

Para que me voy a levantar mañana


Este es uno de esos momentos en los que verdaderamente quisiera, con todo el poder de mi corazón, hacerles sentir la fuerza con la que laten mis venas, la emoción que me invade, el amor infinito que alcanzo a experimentar y la curiosidad de niña por descubrir a dónde me va a llevar esta maravillosa aventura llamada vida.

Si hace cuatro años alguien se hubiera parado ante mí y me hubiera dicho “Indaga en ti, ahí dentro hay una fuente infinita de amor y de luz, es lo único que necesitas para ser feliz”, le habría respondido: “… es que mi infancia, es que mi papá, es que mi mamá, es que mis hermanos, es que mi esposo, es que cuando fui a vivir a Machala, es que cuando entré a la universidad”… Sin saberlo, les estaba entregando el control de mi vida a los demás.

De alguna forma, ese alguien apareció, pero no como lo esperaba. “Hasta hoy trabajas aquí” -me dijo un día mi jefe. ¿Qué? ¿En la empresa donde yo pasaba de lunes a viernes?  ¿En ese espacio al que destinaba mucho más de ocho horas diarias, por la que me levantaba en las madrugadas a preparar artículos para compartirlos con los clientes, por la que trabajaba en el avión, en las salas de espera, en fines de semana? 

Pero, ¿y por qué? ¿Para qué hacía eso?


Probablemente, para tener reconocimiento, para que mis padres vieran que yo era muy responsable, para ser aceptada por mis jefes, porque buscaba estímulos externos, porque había aprendido que al hacer cosas por los demás ellos me iban a querer, me iban a sonreír.


Recuerdo claramente ese día. Fue un 11 de marzo de 2013. Entre lágrimas y con el corazón destrozado, con 20 libras de más y sintiéndome culpable por todo lo que estaba pasando, le lancé al universo la pregunta: ¿Y ahora, para qué me voy a levantar mañana? Dentro de mí, desde mi ego, todavía seguía pensando “para qué”. Si esta es mi vida, ¿qué les voy a decir a mis padres y a mis amigos, que fracasé? 


Ahora que devuelvo la mirada a ese momento, me doy cuenta de que había anulado la existencia de mi esposo y de todos los que me amaban. En definitiva, mi ego me había cegado en busca de reconocimiento. Ahora, viéndolo en retrospectiva, puedo decirles que ese “tropiezo”, que me llevó a lanzar esa pregunta al universo, fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Y que, gracias a él, puedo compartir hoy desde aquí con ustedes estas palabras: que somos seres maravillosos, seres completos, que no necesitamos nada más para amarnos, para ser autocompasivos, para respetarnos y tener la convicción de que somos perfectos tal y como somos. 

Aprendí que todo lo que hacía por los demás me lo debía a mí misma, que solo así podría inundar el mundo con mi luz, que solo así podría estar resplandeciente y ser un hermoso espejo de los que me rodean. Y que ahora, siete años después, cuando estoy viviendo la maravillosa aventura de ser mamá, cuando busco darme amor a mí misma puedo reconocerme como la guía que mis hijos necesitan para venir a este mundo a manifestar su grandeza, a buscar dentro de ellos, a escuchar su corazón, a creer en aquello que les hará felices.

Pero también, que estoy aquí para brillar. Que soy luz, que soy hermosa, que soy vibrante, que tengo una sonrisa gloriosa y que soy un ser maravilloso.


ESTOY AQUÍ PARA BRILLAR POR SER QUIEN SOY.


#luz #empoderamiento #reconocimiento


Escrito por: Erika Reyes, Terapeuta de Empoderamiento Femenino

ErikareyesTorres.com

0998597201

Quito, Ecuador


  • Black Instagram Icon
  • Black Facebook Icon